martes, 20 de noviembre de 2012

Reforma Laboral ¿De FCH o de EPN?


Luis Pazos
 Después de varios intentos de modernizar la Ley Laboral para beneficio de informales, independientes y desempleados y no sólo de los sindicatos, se lograron cambios que solamente quienes desconocen los mecanismos económicos o tienen intereses de que todo siga igual, pueden decir que perjudica a los trabajadores.


Se realizaron innovaciones parecidas a las implementadas en Alemania en 2003, que fueron definitivas para que ese país sufra el menor desempleo en la recesión de Europa. La reforma no es mágica, ni significa que el día de mañana empiece a crear empleos nuevos. Pero ante una economía global con bajos crecimientos, en los próximos años será un factor importante para captar más inversión y crear más empleos.

La reforma fue posible por un entendimiento entre el Presidente saliente y el que entra, de diferente partido, situación sin precedentes en México. La reforma proyecta acuerdos que van más allá de elecciones y clientelismo.

Felipe Calderón, a pesar que esta reforma le fue negada en años anteriores por los priístas y que ya no beneficiará a su gobierno, mandó la iniciativa y su partido la apoyó plenamente. Por su lado, Enrique Peña Nieto cumple con la promesa de apoyar las reformas estructurales, aún a regañadientes de algunos de los viejos priístas. Peña Nieto mandó la señal de que sí hará cambios que, aunque le costarán clientes al PRI, beneficiarán al país.

Los radicales, que se dicen de izquierda, amenazan con manifestaciones y amparos contra la reforma, convirtiéndose de hecho en los “conservadores” del viejo régimen, que tanto ha criticado su ex candidato presidencial y líder moral. La mayoría de los perredistas moderados, que conocen de economía, saben que los cambios realizados a la ley laboral son fundamentales para aumentar la creación de empleos entre micro, pequeñas y medianas empresas, 99% del total, aunque molestan a los líderes sindicales que movilizan a radicales de izquierda en la lucha por sus privilegios.

La Reforma Laboral, aunque deja pendientes, representa un gran avance y es un ejemplo de que sí podemos salir del corporativismo y fascismo que prevaleció el siglo pasado y los primeros 10 años del actual.



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