viernes, 12 de febrero de 2016

El Fogón

El PRI de los años 60…
José Ángel Solorio Martínez
          Al priismo micro-regional, no le ha ido tan bien -hasta hoy- en la repartición de candidaturas. Tampico y Río Bravo, son dos casos emblemáticos del desplazamiento de la estructura institucional. En el puerto, se impuso la decisión de postular a una política –Magdalena Peraza- que ha hecho de su carrera un vaivén: del PRI se fue al PAN y regresó al PRI cuando le compraron su franquicia personal agentes del gobierno-; y en aquella ciudad fronteriza, se maniobra para imponer a Diego Guajardo Anzaldúa, uno de los campeones del trapecismo político en Tamaulipas: ha sido candidato del PAN, del PRD, del PT, del Verde y ahora sueña con representar al PRI.
        Serias complicaciones para el tricolor.
         Por varias razones.
          La primera: genera fracturas entre la militancia priista. Tanto Peraza Guerra, como Guajardo Anzaldúa han hecho morder el polvo al PRI en varias contiendas electorales en sus respectivos municipios.
          (Es indudable que esas derrotas, no han sido debidamente procesadas por el priismo riobravense y porteño. Durante años, los militantes del tricolor en aquellas ciudades han recriminado a su partido la apertura de puertas a esos engendros políticos que una noche duermen en cama panista o perredista, y otra despiertan en cama institucional). 
          La segunda: decenas de militantes priistas han hecho fila en su agrupación política participando en campañas, en movilizaciones, en campañas de financiamiento entregando recursos y tiempo al PRI de sus amores para ahora verse desplazados inmisericordemente.
          De otra forma: decenas de cuadros tricolores, han visto vulnerados sus derechos de militantes. No sería un exceso, afirmar que si esos miembros del PRI sienten sus haberes políticos vulnerados, bien pueden recurrir a la autoridad electoral como el IEETAM y el TRIFE para denunciar tal arbitrariedad.
          Y lo más dramático para el PRI: las quejas probablemente prosperarían.
          ¿Para qué tomar el penoso camino del riesgo?
          ¿Por qué enredar un proceso que puede llevarse en paz y con gobernabilidad interna partidista?..
          Magda y Diego pueden traer consigo una potencia electoral importante. Lo que el PRI debió evaluar es el alto costo que puede pagar por encapricharse en esas candidaturas. Quizá ganen ambos, pero la liebre puede saltar por otro lado.   
          El enfado de los priistas puede reventar contra el candidato a gobernador Baltasar Hinojosa Ochoa. Y ahorita el horno no esta para bollos.
          Por décadas la irritación de los priistas, sólo se ha circunscrito a los municipios. Nunca, se ha desbordado hacia los candidatos a gobernador. En otras palabras: el municipal, se escurre hacia otras opciones cuando se ve humillado únicamente en la pelea por el Cabildo y no por la gubernatura. Esto se explica, porque nunca las oposiciones han sido opción para visualizar la alternancia.
          Hoy puede ser diferente.
          El PAN, posee prendas que bien vendidas pueden genera un movimiento social que empuje a la alternancia. Este escenario, le mete piedras al morral priista y potencia las complicaciones de una mala elección en los municipios.
          Nadie sabe como reaccionará el priismo de Rio Bravo y de Tampico. Y el de algunos otros municipios pequeños, que también han reciclado cuadros de origen opositor. Los riobravenses, tienen programado tomar opciones distintas a las que les recomienda el CDE de su partido; igual los de Tampico.
          En el pueblo fronterizo, ni los Melhem, ni los Cavazos, ni los Cárdenas, ni los Villaseñor aplaudieron la candidatura de Guajardo Anzaldúa.
          En Tampico, uno de los más consistentes y actuantes grupos de poder porteños –encabezado por Fernando Azcárraga- ha hecho público su odio hacia la profesora Peraza.   Otros más, lo han externado en corrillos.
          ¿Por qué pedir prestados candidatos a otros partidos?..
          ¿Por qué se ningunea a la militancia?..
          Los que creen que vivimos la época del PRI hegemónico, monolítico de los años 60, podrían estar en un error…


No hay comentarios: