miércoles, 17 de febrero de 2016

Desde el Sexto Sol

          Gracias su Santidad

 Rocio Sesma Verde 

          Gracias su Santidad Papa Francisco por su visita al México Siempre Fiel que lo cubrió de sonrisas, alegrías, porras, y que encontró en usted, un bálsamo de ternura, de hermandad y de esperanza, conmoviendo a su paso, en cada mirada suya y en cada palabra de todos sus discursos, en donde corazones atentos y entregados, se cobijaron en la Fe.

          Aquí estuvo, recorriendo los caminos, marcando sus huellas de misericordia y amor al Pueblo de México, el más maravilloso y entregado siempre a la fe del Vicario de Cristo, agradeciendo este regalo de Dios porque nos quería ver sonreír mucho.
En esta su primer visita a México, todo era expectación y alegría frente a un gigantesco operativo de organización de eventos y recorridos para hacerlo sentir siempre en casa y sí, existió una reciprocidad de corazones que deseamos que en nuestro amor y respeto, se cobije, para continuar su misión pastoral y seguir enseñando la humildad y los valores.
          Ya estábamos felices porque llegó y nos sorprendió esa salida a las afueras de la Nunciatura Apostólica  cuando nos pidió rezar para la Virgen de Guadalupe y pedir por todos los que queremos, por los que no nos quieren y por los que nos han hecho daño.

          Y un coro de corazones encendidos gritaban: - Sí Papa- y nos regaló tranquilidad, certeza de que los Mexicanos estamos haciendo muchas cosas muy bien, porque somos capaces, de responder al llamado de Dios con Sí autentico y estruendoso para llamar al Perdón, sobre cualquier otro hecho.

          Hoy se regresa a Roma, tras una larga y muy bienaventurada jornada pastoral al Pueblo del Papa, que lo amó, tanto como ha amado a San Juan Pablo II, porque es el pueblo más tradicional y católico llevado de la mano de la Virgen de Guadalupe, escogiéndolo para asentarse en la Tierra desde el Cerro del Tepeyac.

          Gracias por regalarnos tantos momentos de emoción, pero para mí, el más inolvidable, sin duda, es su momento a solas con la Virgen, a quiénes todos en México, la nombramos Madre.

          Fue espectacular y muy conmovedor  acompañarlo en esos 24 minutos de oración.
          Si se siente un ambiente diferente.

          Si cambió en mucho su visita a nuestro país.

          Demostramos que somos el país más seguro, ferviente, alegre y el mejor anfitrión para que el Papa viajara por el y todos quienes quieran venir en visita oficial o de turistas.

          Hay un México, fiel, pulcro, honesto  y respetuoso que hace sentir en su casa al Papa Francisco y siempre a la espera, de que regrese otra vez.

@RocíoSesma
soldesoles.blogspot.com
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