domingo, 21 de abril de 2013

El CORETT y las travesuras de Cabeza de Vaca


El Fogón
José Ángel Solorio Martínez

Francisco García Cabeza de Vaca, se acerca peligrosamente al cadalso. Osado, intrépido, con ese estilo que pareció funcionarle durante toda su vida, amasó un descomunal capital a su paso por los cargos públicos que la fortuna le puso a la mano. Como diputado federal conoció los entresijos del sistema político y aprendió de lo más oscuro de sus prácticas.

En la alcaldía de Reynosa, perfeccionó sus destrezas

Por tres años, manejó a discreción el erario y sólo la tolerancia comprada por los panistas al gobernador Eugenio Hernández Flores le permitió ver aprobadas sus fatales e imprecisas cuentas públicas.

Llegaría algún tiempo después a la diputación local. Representante de un segmento importante de los reynosenses ante el Congreso tamaulipeco hizo lo que la mayoría de los parlamentarios: echarse a la hamaca y cobrar por su silencio y por su ausencia.

Cercano a los hermanitos Bribiesca y otras pandillas azules, el hoy Senador logró colarse como Director General de Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT).

Como dicen en el rancho: ahí fue, donde la puerca torció el rabo…

Alucinado por el inmenso poder que la institución ofrece, Cabeza de Vaca se excedió: despidió a empleados de la dependencia sin justificación alguna; despojó terrenos a legítimos propietarios con argucias jurídicas; creó cargos fantasmas para sus amigos, y utilizó el presupuesto como feliz y desquiciado manirroto.

La resulta: dejó un CORETT, en ruinas.

Verdaderas ruinas.

El impetuoso reynosense, no contaba con la justicia laboral y la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Centenares de trabajadores cesados, acudieron a los tribunales laborales y se escribió la historia obligada: la justicia laboral dio la razón a los empleados solicitando la correspondiente indemnización o el retorno a sus plazas.

Por otra parte, decenas de propietarios de predios que el CORETT no había pagado y que serían utilizados para satisfacer necesidades sociales, denunciaron ante las instancias judiciales la vulneración de sus derechos; los quejosos, recibieron hace unos meses una sentencia favorable: la institución deberá reintegrar millones de pesos a esos verdaderos propietarios.

¿Y eso…?

¿Acaso no es otra historia de corrupción que seguramente quedará impune?..

El asunto no parece sencillo.

La justicia federal, en apego a sus atribuciones ordenó el embargo de las cuentas del gasto operativo de la CORETT en cinco estados de la república, para garantizar el pago de los despidos y de pago de los terrenos. Tamaulipas, es uno de los estados afectados por el aseguramiento de la dependencia; el resultado: una CORETT paralizada porque no cuenta con fondos, ni para cubrir los viáticos de los trabajadores de campo.

Más dramático: las oficinas no poseen, ni material para la limpieza.

El asunto es de serios impactos para la administración federal. Y necesariamente, llegará al Congreso. Por una razón: el presupuesto de la CORETT tendrá que ser modificado –para aprobar una partida emergente- ante el caos administrativo dejado por la negligencia y la impudicia Cabeza de Vaca.

La medida, obligadamente impactará al Senador.

Saldrá mucho lodo, en el futuro inmediato en la CORETT.

La apremiante aprobación de presupuesto emergente, hace pensar en una escrupulosa investigación del manejo de la dependencia. Será sin duda, el inicio de la curva parabólica descendente de la autoridad del Cabeza de Vaca.

El cieno, llegará a muchos reynosenses.

El PAN tendrá que esperar los resultados del 7 de julio, para construir otro contendiente con potencia para la disputa de la gubernatura de Tamaulipas.







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