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Luis Pazos |
El juego de suma cero de Trump
Uno de los errores de muchos
economistas y políticos es afirmar que en el intercambio comercial lo que gana
una parte lo pierde la otra: si hay más ricos habrá más pobres y, por lo tanto,
si hay menos ricos habrá menos pobres.
Esa forma de ver los intercambios le
llaman “juego de suma cero”, que se da cuando no hay creación de riqueza ni
libertad de realizar las transacciones comerciales, pero cuando el comercio es
libre ambas partes ganan, hay un ganar-ganar. Donde predomina el mercado el
aumento de ricos resulta en menos pobres y la ausencia de ricos productivos
implica normalmente más pobres, como lo demuestro con datos en el libro
Desigualdad y distribución de la riqueza.
En su campaña Trump habló de las
relaciones comerciales entre México y Estados Unidos como si se tratará de un
“Juego de suma cero”, interpretación que el siglo pasado le dieron
mercantilistas y socialistas a las relaciones comerciales entre países, que los
llevó al aislamiento y a combatir la globalización.
La mayoría de los candidatos de
izquierda en Iberoamérica parten del “juego de suma cero” en sus promesas, pues
son atractivas, fácil de vender y dan votos entre un pueblo que no se adentra
en el funcionamiento de la economía: “estás pobre por culpa de los ricos”, “si
compras productos hechos en otro país se producirán menos en México”, “los
productos extranjeros significan menos empleos en tu país”, predicaban los
políticos que hace 23 años se opusieron a la firma del Tratado de Libre
Comercio con EUA y Canadá. Vaticinaron que causaría pobreza y desempleo.
Trump, considerado “conservador” y de
derecha, americanizó esas tesis y las utiliza para crear entre los desempleados
y descontentos en EUA la idea que el desempleo lo generó el tratado de libre
comercio con sus vecinos, aunque hay cifras que muestran que dicho tratado ha
generado riqueza y creado millones de empleos en los tres países.
El desempleo en México y en EUA no es
por el libre comercio, sino por políticas internas equivocadas en cada país,
pero es más fácil echarle la culpa al vecino que señalar a sindicatos, al
exceso de reglamentaciones, a los seguros de desempleo y a los altos impuestos,
como los factores que crean el desempleo.
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