¡El
Statu Quo, el partido en el poder!
Feliciano
Rangel Montoya
12
de julio de 2016
Ayer se dio el relevo oficial de
Manlio Fabio Beltrones en la presidencia nacional del PRI, el único contrapeso
que tenía a través del Partido el presidente Enrique Peña Nieto. Ahora el líder
de facto del PRI -así lo marcan las reglas no escritas- tomo una decisión y
mando al ruedo a su tocayo, Enrique Ochoa Reza, el michoacano llega con muchos
factores en contra, solo uno a su favor, LA CONFIANZA DEL PRESIDENTE DE MEXICO.
El Statu Quo, del priismo llego a si
máximo histórico, la soberbia y la avaricia hizo presa a muchos pilares
priistas regionales, llamados gobernadores, y el pasado 5 de junio se reflejó
con amplio margen en las urnas electorales. Cesar Duarte, Javier Duarte y
Roberto Borge, han sido señalados desde Los Pinos, el presidente se quita con ello,
a sus aliados para llegar a la presidencia y abandona en al final de sus
mandatos.
El nuevo líder alzó la voz, y dijo que
sean castigados los que culpan tengan, pero también refirió que, tratándose de
fechorías, los colores no importan, tanto corruptos, son los tricolores, como
los azules y amarillos, tan criticable el gobierno de Peña Nieto, de Ernesto
Zedillo, como la pend.de Vicente Fox y el desastre y corrupción de Felipe
Calderón. Dejo claro el nuevo líder del PRI, que, en ese aspecto, la consigna
popular, da por igual el índice de credibilidad a cualquier partido y está por
los suelos, es decir el pasado 5 de junio se votó por el menos peor o menos
malo de la película. Un filme donde solo había malos y menos malos.
Los retos del nuevo líder son macros,
primero internamente calo hondo su designación unipersonal. En esta ocasión
porque así se vio en los hechos, ni Luis Videgaray, Ni Miguel Ángel Osorio
Chong, ni la oficina de la presidencia de la república, movieron un dedo para
enfriar las aguas del CEN, dejaron a Ochoa Reza, que se rascara con sus propias
uñas, y su llegada fue puesta en marcha directamente por el mismo presidente
Peña Nieto. Sin consulta y son consejos, ahora su amigo tendrá que demostrar a
lo largo y ancho del país, que el presidente tiene razón y que sus proyectos
económicos y reformistas son los mejores para este país. Difícil tarea del
nuevo líder.
Dentro de sus otros retos, tendrá
contener la caída en votos del PRI, que empezó su declive en 2011, y desde las elecciones federales de
2015, los electores lo abandonaron por millones
en las urnas. El casi cincho voto duro del PRI se colapsó en las elecciones
para gobernador en junio pasado, porque claramente en algunos estados el
acarreo priista el día de la elección sirvió para abultar la votación de otros.
Como en Tamaulipas, miles de priistas movilizados, votaron por candidatos de
otros partidos, según estudios internos en el PRI.
Y la caída pudo haber sido peor, si en
si los maestros se hubieran movilizado con anticipación, si el clero, hubiera
hecho su bloque opositor a la ley de igualdad de género, de matrimonios
igualitarios. O el sector empresarial se hubiera ensañado más con el
presidente.
Ahora por
primera vez como lo menciono, los sectores productivos, económicos, eclesiásticos
y políticos, juegan en contra del Presidente, las últimas mediciones así lo
demuestran, menos del 30% aprueba su gobierno y ese lastre fue cargado por
muchos candidatos en la elección del 5 de junio.
El nuevo
líder del PRI, tiene dos cosas a su favor, la primera es que es una cara nueva
del PRI, la segunda que cuenta con la confianza del presidente de México. Si
eso ayuda se verán los resultados y dentro de sus retos esta el 2017, donde el
estado de México, es la joya de diamantes.
En contra tiene
su falta de pericia política, el desconocimiento de la operación del partido
más grande de México, y la oposición de grupos políticos al interior, que están
en contra de las formas de conducción del presidente Peña Nieto. La suerte está
echada, como diría Julio Cesar, lo heraldos anuncian la llegada del líder, y
los retos esperan y los primeros 100 días serán cruciales para levantar al PRI
y evitar su caída en 2018.
De aquello y lo
demás…
Y
los cambios en Tamaulipas esperaran, el nuevo líder recorrerá el país en sus
primeros 100 días, eso quiere decir que primero tanteara el agua a los camotes
y después se harán los cambios que sean necesarios.
Bueno
eso es lo que piensa este humilde escribiente, veremos y diremos más adelante.
Lo que sí es un hecho, que localmente y nacionalmente, los retos son de
proporciones mayúsculas.
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